TLAQUEPAQUE , JALISCO Y PUEBLA
El vidrio soplado es una danza entre el fuego y el aire. Cada pieza nace del soplo del artesano, del instante en que el aliento da forma a la materia incandescente. En Tlaquepaque, Jalisco, y Puebla, esta técnica ancestral ha sido transmitida de generación en generación, manteniendo viva una tradición que transforma el calor en transparencia.
El vidrio es un material noble y eterno: puede fundirse y renacer una y otra vez sin perder su calidad. Por eso, trabajar con vidrio soplado es también un acto de sostenibilidad, una manera de honrar los recursos naturales y reducir el impacto ambiental. En Choza, valoramos su ciclo continuo y su capacidad para reflejar la luz, el color y la vida cotidiana.
Cada pieza es elaborada a mano, utilizando vidrio reciclado y técnicas tradicionales. Los maestros vidrieros moldean el material con precisión y ritmo, creando formas orgánicas que equilibran funcionalidad y belleza.
En colaboración con ellos, exploramos nuevas siluetas, escalas y tonos que dialogan con el diseño contemporáneo sin perder la esencia artesanal. El resultado son objetos únicos, transparentes y luminosos —testimonios del aire, del fuego y de la paciencia humana.